Introducción
El 17 de abril de 2026 se llevó a cabo la sesión “Del campo al consumidor: hablemos de ganado y carne bovina”, organizada por el Programa ONU-REDD en el marco del ciclo regional sobre cadenas agroalimentarias resilientes, sostenibles y amigables con los bosques.
Este encuentro marcó el cierre del ciclo, que previamente abordó las cadenas de café y cacao, consolidando un espacio de diálogo regional orientado a analizar los desafíos y oportunidades de transformación de sectores productivos clave en América Latina.
La sesión reunió representantes de gobierno, organizaciones de productores, federaciones y organismos internacionales que intercambiaron experiencias y reflexiones sobre los desafíos y oportunidades de la cadena de abastecimiento en el contexto de cambios estructurales que se están desarrollando derivados de la crisis climática, normativas nacionales y de las exigencias del mercado global.
La sesión se centró en la cadena ganadera (carne bovina), un sector estratégico para la región tanto por su contribución a la seguridad alimentaria y la generación de empleo, como por su peso en las economías nacionales y su relevancia en los mercados internacionales. Al mismo tiempo, la ganadería y producción de carne bovina se encuentra en el centro de las discusiones globales sobre cambio climático, uso del suelo y deforestación, enfrentando crecientes exigencias en materia de sostenibilidad, trazabilidad y transparencia.
En este contexto, el evento tuvo como objetivo generar un espacio de diálogo regional entre distintos actores de la cadena (productores, organizaciones sectoriales, asistencia técnica y sector público) para reflexionar sobre cómo avanzar hacia modelos ganaderos más sostenibles, resilientes, competitivos, inclusivos y libres de deforestación.
Desarrollo del evento
La sesión inició con unas palabras de bienvenida de Felipe Guntín, asesor regional de bosques y clima de PNUMA, quien moderó el encuentro y destacó la importancia de generar espacios de diálogo regional para fortalecer la articulación entre los distintos actores de la cadena de ganadería para el abastecimiento de carne bovina. Resaltó que el contexto actual presenta desafíos crecientes para el sector, pero también oportunidades para avanzar hacia modelos productivos más sostenibles, resilientes y alineados con las nuevas exigencias y los cambios estructurales que se vienen presentando.
Contexto estratégico
Andrés González, Oficial de Desarrollo Ganadero de la FAO, abrió el evento con una visión regional de la cadena ganadera en América Latina y el Caribe, indicando que esta cadena atraviesa por una transformación estructural impulsada por la convergencia de dinámicas regulatorias, climáticas y de mercado que están redefiniendo sus condiciones de producción y acceso a mercados.
En particular, el creciente énfasis internacional en la trazabilidad, la sostenibilidad y la desvinculación de la producción de procesos de deforestación (reflejado en marcos regulatorios emergentes y compromisos corporativos) está elevando los estándares para los productos ganaderos de la región.
Al mismo tiempo, el sector se encuentra en el centro del debate climático global, debido a su relación con las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio de uso del suelo y la degradación de ecosistemas. Sin embargo, esta misma centralidad abre una ventana de oportunidad: la ganadería tiene el potencial de contribuir activamente a la mitigación y adaptación al cambio climático mediante la adopción de prácticas sostenibles, como los sistemas silvopastoriles, la ganadería regenerativa y la intensificación productiva sostenible.
Estas presiones externas se superponen con desafíos estructurales persistentes en la región, incluyendo brechas de productividad, acceso limitado a financiamiento, debilidades en los sistemas de trazabilidad, y alta vulnerabilidad frente a la variabilidad climática. A esto se suma la necesidad de fortalecer la inclusión de pequeños productores, quienes representan una proporción significativa del sector y enfrentan mayores barreras para adaptarse a las nuevas exigencias y cambios derivados de estas.
En este contexto, la transformación del sector ganadero no puede abordarse de manera aislada. Requiere un enfoque sistémico que articule a los distintos actores de la cadena —productores, sector público, sector privado, financiamiento y asistencia técnica— y que promueva la transición hacia modelos productivos más eficientes, resilientes y sostenibles. Más que un desafío de cumplimiento, se trata de una oportunidad estratégica para reposicionar a la región como líder en la producción ganadera sostenible a nivel global.
Experiencias país: evidencias desde la práctica
Las experiencias presentadas por México y Brasil permitieron aterrizar el contexto estratégico en prácticas concretas, evidenciando que la transición hacia una ganadería sostenible ya está en marcha en la región.
En el caso de México, por parte de Gilberto Cervantes de 3 Ranchos en Zacatecas, se destacó un modelo de producción integral basado en la integración vertical de la cadena, desde la producción de insumos hasta la comercialización final. Este enfoque incorpora prácticas de ganadería regenerativa, uso de bioinsumos, mejora genética y sistemas de trazabilidad avanzados, incluyendo herramientas digitales que permiten seguir el producto hasta el consumidor. Asimismo, se resaltó la articulación con iniciativas regionales, como plataformas de ganadería sostenible, orientadas a promover la producción libre de deforestación.
Por su parte, la experiencia de Brasil, en cabeza de Luis Fernando Laranja, Grupo Caapora, mostró el potencial de los sistemas silvopastoriles para transformar sistemas productivos degradados en modelos altamente eficientes y sostenibles. Mediante ejemplos tales como la recuperación de pasturas, la integración de árboles y la mejora en la gestión del ganado, se evidenció que es posible aumentar significativamente la productividad sin expandir la frontera agropecuaria. Este modelo no solo mejora los indicadores productivos, sino que también abre nuevas oportunidades económicas, como el acceso a mercados diferenciados y la generación de créditos de carbono.
Panel multiactor: desafíos y condiciones habilitantes
El panel multiactor, que contó con la participación de Luis Fernando Laranja (Grupo Caaporã, Brasil), José Fabio Chávez (Federación de Ganaderos de Guanacaste, Costa Rica), Edwin García (CATIE, Honduras) y Roberto Lopez Irala (Proyecto Paraguay+Verde, Paraguay), permitió profundizar en los desafíos estructurales que enfrenta la cadena ganadera y de producción de carne, así como en las condiciones necesarias para avanzar hacia una transformación efectiva del sector.
Desde la perspectiva de los productores, se destacó que las crecientes exigencias de los mercados (particularmente en materia de trazabilidad, sostenibilidad y cero deforestación) están generando un cambio estructural en la forma de producir. Si bien estas exigencias representan una oportunidad para capturar mayor valor, también implican importantes barreras de entrada, especialmente para productores con menor acceso a recursos.
En este contexto, uno de los principales desafíos identificados es la transición hacia modelos sostenibles, que requiere no sólo voluntad, sino también acceso a asistencia técnica, financiamiento adecuado y mecanismos que reduzcan los riesgos asociados a una producción más sostenible. La necesidad de articular financiamiento con planes de finca y procesos de capacitación (como las escuelas de campo) emergió como un elemento clave para asegurar la efectividad de las inversiones.
Desde la organización gremial ganadera, se enfatizó el rol de la asociatividad, la provisión de servicios y la facilitación del acceso a tecnología y financiamiento, así como la importancia de fortalecer la articulación a lo largo de toda la cadena, incluyendo la conexión con mercados que reconozcan y remuneren la sostenibilidad.
Por su parte, desde la asistencia técnica se resaltó la importancia de enfoques integrales que combinen diagnóstico participativo, planificación a nivel de finca y acompañamiento continuo, permitiendo traducir los principios de sostenibilidad en cambios concretos en territorio.
Finalmente, desde la perspectiva de política pública, se identificaron desafíos vinculados a la coordinación interinstitucional, la construcción de sistemas de trazabilidad robustos y la necesidad de equilibrar los objetivos de productividad con los compromisos climáticos. En este sentido, se destacaron avances en instrumentos como registros de trazabilidad socioambiental, marcos regulatorios para fomentar la consolidación de mercados de carbono y plataformas de diálogo multiactor.
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