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Forestería Comunitaria en Colombia: una apuesta nacional por los bosques y el desarrollo territorial (a consolidar)

Blog | Tue, 15 Sep, 2026 · 10 min read
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Después de seis años de implementación de la Forestería Comunitaria, en el marco de la Estrategia Nacional REDD+, Colombia cuenta con evidencia y aprendizajes suficientes para consolidar este enfoque como una política de Estado. La experiencia demuestra que conservar los bosques y reducir la deforestación y la degradación requiere una estrategia integral que fortalezca la gobernanza territorial, asegure el acompañamiento institucional y técnico a largo plazo a las organizaciones comunitarias, y promueva economías forestales sostenibles.

La Forestería Comunitaria, aunque nació como una respuesta a la necesidad de conservar los bosques y sus funciones ecológicas y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar de las comunidades que los habitan. Más que una práctica técnica, es una forma de gobernanza del territorio que articula dimensiones ambientales, sociales, culturales y económicas, que a menudo tiene sus raíces en prácticas ancestrales y tradicionales. Por tal razón, puede convertirse en un instrumento articulador de las agendas de desarrollo rural, acción climática, biodiversidad y bioeconomía, al tiempo que contribuye al reconocimiento de los derechos, conocimientos y formas de gobernanza de las comunidades y pueblos indígenas, contribuyendo a una agenda de justicia histórica y territorial.

Con el apoyo de la FAO y el Programa ONU-REDD, se ha identificado que: las comunidades fortalecen la conservación cuando cuentan con derechos y capacidades; los procesos territoriales generan resultados más sostenibles que proyectos aislados; el acompañamiento institucional posterior a la aprobación de los planes de manejo resulta determinante; la articulación entre instituciones nacionales, autoridades ambientales y comunidades mejora la gobernanza forestal; y el monitoreo y la información forestal fortalecen la toma de decisiones y el seguimiento de resultados.

La experiencia acumulada abre ahora una oportunidad para llevar la forestería comunitaria a una nueva escala y posicionarla como un eje estratégico del desarrollo natural. Esto implica articularla con agendas nacionales como la economía forestal y la bioeconomía, la restauración, la acción climática, las NDC y REDD+, el financiamiento climático, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo territorial. Para ello se han identificado cinco recomendaciones de política: Consolidar antes que expandir: priorizar el fortalecimiento de las iniciativas existentes mediante acompañamiento técnico, organizacional y financiero de largo plazo.

  1. Fortalecer la economía forestal comunitaria: promover cadenas de valor sostenibles que integren productos maderables, no maderables, pagos por servicios ambientales, restauración, bioeconomía y mercados ambientales.
  2. Integrar monitoreo y gestión territorial: articular el Sistema Nacional de Monitoreo Forestal (SNMF) con procesos de monitoreo comunitario para informar la toma de decisiones.
  3. Consolidar mecanismos de financiamiento: movilizar recursos públicos, cooperación internacional, pagos por resultados REDD+ y por servicios ambientales, e inversión privada responsable.
  4. Escalar modelos territoriales: encaminados a fortalecer paisajes forestales y Núcleos de Desarrollo Forestal y de la Biodiversidad (NDFyB) como plataformas para integrar producción, conservación y bienestar comunitario.

     

La experiencia de los últimos seis años demuestra que la Forestería Comunitaria ya no debe entenderse únicamente como parte de la política forestal, sino que constituye una estrategia clave de desarrollo territorial que puede ayudar a escalar la importancia del sector forestal en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional.


La expansión del modelo requiere un enfoque programático de largo plazo que trascienda los proyectos puntuales y garantice continuidad en los procesos comunitarios. Para ello, es necesario fortalecer la institucionalidad forestal, establecer un Servicio Nacional de Extensión Forestal (SNEF), consolidar mecanismos financieros sostenibles e integrar las iniciativas en un Sistema de Información Geográfica Unificado (SIGU) que permita monitorear su efectividad y complementariedad territorial. Al mismo tiempo, el fortalecimiento de estos procesos debe poner a las comunidades en el centro, promoviendo su liderazgo y autonomía, y reconociendo su identidad cultural, sus conocimientos y el profundo vínculo que mantienen con sus territorios.  Asimismo, el contexto de seguridad, la estabilidad de los mercados forestales y la disponibilidad de recursos económicos para la implementación y sostenibilidad de las acciones son factores determinantes. Bajo estas condiciones, el modelo de Forestería Comunitaria puede escalarse como una política pública estructural de largo plazo, que articule autonomía y liderazgo comunitario. desarrollo rural, conservación y gestión integral del territorio.

Publicaciones de referencia:

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Contacts:

  • Adriana Yepes Quintero, REDD+ Expert - Latin America. Halting Deforestation, Degradation and Emissions Team (HaltDDEf), Forestry Division.
  • Lucio Santos Acuña, Forestry Officer. Halting Deforestation, Degradation and Emissions Team (HaltDDEf), Forestry Division.
  • María Ruiz, REDD expert and Coordinator, HaltDDEfFMDP Team for Latin America. Halting Deforestation, Degradation and Emissions Team (HaltDDEf), Forestry Division.