Restauración como mecanismo para la reconciliación humana y ecosistémica: el caso de Ecuador


Área en restauración ecosistémica en El Cargo, Macara, Ecuador (@ Dry Forest Association)


Los bosques estacionalmente secos son ecosistemas que poseen características singulares. Las especies que habitan en estos bosques han desarrollado adaptaciones únicas que les permiten sobrevivir a sequías prolongadas y a lluvias muy intensas en cortos periodos de tiempo. Además, son áreas que han estado constantemente presionadas por intervenciones humanas, lo que los convierte en ecosistemas frágiles y altamente sensibles. Mejor conocidos como ‘bosques secos’, estos ecosistemas son considerados de alta prioridad para la conservación a nivel mundial; un 97% de estas zonas se encuentra en peligro de desaparecer. En Ecuador, los bosques secos de las provincias de Loja y El Oro, representan aproximadamente el 50% de lo que queda de este ecosistema en Ecuador y no más del 25% del Bosque Seco original.


Como respuesta del Estado ante esta problemática, desde el 2015 el Ministerio del Ambiente y Agua del Ecuador (MAAE), y desde 2018 a través Programa Integral Amazónico de Conservación de Bosques y Producción Sostenible (PROAmazonía), liderado también por el Ministerio de Agricultura (MAG) e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), promueven la restauración ecosistémica en la Reserva de Biósfera Bosque Seco y Transfronteriza Bosques de Paz Ecuador-Perú, junto a la Mancomunidad Bosque Seco.


La restauración ecosistémica en la Reserva de Biósfera Bosque Seco es un proceso técnico, político y social que responde a la necesidad de devolverle sus características naturales y servicios ecosistémicos al área, y mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones. Se pretende una modificación positiva del espacio degradado para activar la capacidad de resiliencia y rehabilitación de las condiciones ambientales de la zona.


Esto se logra a través del apoyo en la implementación de políticas públicas locales que permitan la sostenibilidad, institucionalización y el involucramiento de todas y todos los actores, como mecanismo para lograr recuperar y mantener los servicios ambientales en beneficio de sus poblaciones.

“Con este proyecto nos sentimos personas incluidas, consideradas, capaces de conservar y producir sin afectar al bosque y así apoyar a nuestra familia”, dice Rita Gallegos, participante del proyecto restauración en el cantón Paltas.


La Reserva de Biósfera Bosque Seco representa un ecosistema con 501.040 hectáreas en altitudes que van desde los 80 hasta los 3.100 msnm y donde se desarrollan, desde hace cuatro años, estos procesos de restauración ecosistémica beneficiando a cerca de 300 personas y de manera indirecta a 106.016 habitantes de ocho cantones del sur del Ecuador.


La socialización y los compromisos con los propietarios de los predios son los mecanismos que viabilizan y legitiman la intervención para la restauración. Técnicamente se delimitan los terrenos para la implementación de las acciones de protección como los cerramientos con cercos mixtos (60% vivos y 40% postes muertos).


Otras acciones realizadas en conjunto con los propietarios incluyen: la producción de plantas nativas en función del piso altitudinal. En la parte baja (hasta 1200 msnm) especies como el Guayacán (Handroanthus chrysanthus, H. billbergii), Amarillo (Centrolobium ochroxylum), Almendro (Geoffroea spinosa), Palo santo (Bursera graveolens), Barbasco (Piscidia carthagenensis), Ceibo (Ceiba trischistandra), y en la parte alta (superior a 1200 msnm) el Cedro (Cedrela sp.), Arabisco (Jacaranda sp.), Arupo (Chionanthus pubescens) y Guararo (Lafoensiaacuminata) Producción en viveros forestales municipales y la plantación se realiza mediante campañas y con mano de obra local. El mantenimiento de los cercos y de las plantaciones garantiza la efectividad de la restauración y de los servicios ecosistémicos.


Comunidades locales realizan la plantación de especies forestales nativas en Roblones, Pindal, Ecuador (2018)

(@ Dry Forest Association)


Específicamente son 2.422 hectáreas intervenidas bajo dos modalidades de restauración (activa y pasiva) en 104 convenios, con 48 propietarios de predios, 12 públicos y 36 privados (11 mujeres son dueñas de predios) donde se identifican 41 vertientes naturales.


El proceso de restauración aborda y respeta en todo momento las salvaguardas ambientales y sociales como la complementariedad o compatibilidad con los objetivos de los programas forestales nacionales, solo se usan plantas nativas y de hecho, este proyecto aporta a las metas nacionales de reforestación, el respeto de los conocimientos y los derechos de los miembros de las comunidades locales, y la participación plena y efectiva de las partes interesadas; aporta con las metas establecidas por el Plan de Acción para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques del Ecuador (PA REDD+ Bosques para el Buen Vivir 2016-2025); y contribuye a los compromisos climáticos bajo la Convención NDC, incorporando mecanismos de participación e involucramiento de la sociedad civil como procesos de socialización, acuerdos y planes de intervención, producción de plantas nativas en viveros forestales municipales, protección de los predios, entre otras acciones.


Para la Mancomunidad Bosque Seco es fundamental el involucramiento de las mujeres en estos procesos, el personal de apoyo del proyecto tiene una alta sensibilidad y compromiso de trabajo con el enfoque de género, valorando las capacidades y aptitudes de hombres y mujeres, incidiendo para que en el trabajo diario la participación de las mujeres sea considerando como una oportunidad de empoderamiento y no como una carga más. Es por esto que en acciones de capacitación y talleres hay una participación del 41% de mujeres en relación a los hombres.


El trabajo conjunto arroja resultados prometedores; se evidencia la recuperación de los servicios ecosistémicos, especialmente el de regulación hídrica, que está siendo constantemente monitoreado en calidad y cantidad de agua mediante un muestreo de 12 vertientes.



La Mancomunidad Bosque Seco realiza procesos de restauración en los cantones de Célica, Pindal, Puyango, Zapotillo, Paltas y Macará al sur de Ecuador

(@ Dry Forest Association)


El objetivo es claro, no puede existir conservación sin desarrollo humano sostenible. Por ello, la Mancomunidad Bosque Seco promueve diversas formas de producción asociativa y de gobernabilidad local, fomentando como resultado la conformación de 13 emprendimientos de carácter mancomunado[i]. Cabe destacar que la participación de las mujeres en estas actividades es del 47% lo que favorece a la generación de sus ingresos económicos y la economía familiar. Varios de estos emprendimientos son apoyados por PROAmazonía, trabajando en: turismo sostenible, artesanías de fibra de cabuya, panela granulada, queso amasado, quesillo y suero, miel de abeja y meliponas, harinas de maíz, artesanías y muebles a base de bambú y biotiendas.


El modelo de gestión mancomunado ha demostrado ser un mecanismo efectivo donde convergen la conservación ecosistémica y el desarrollo humano, y promueve la implementación de acciones y medidas para enfrentar la deforestación y degradación a través de la restauración, buscando escalamiento y eficiencia técnica y financiera.


Las acciones de restauración en Ecuador representan un importante esfuerzo de la sociedad entre el programa de UN-REDD y el país. Ecuador se ha beneficiado del Programa Nacional de Restauración y la asistencia técnica del Programa UN-REDD con quien trabaja desde el 2012. Este apoyo ha permitido la implementación de la Estrategia Nacional REDD+ y que complete los requerimientos para recibir fondos REDD+ Pago Por Resultados (PPR) y continuar con acciones en pro de mitigar los efectos del Cambio Climático.



Autor:

Vicente Solórzano

Coordinador Técnico de la Mancomunidad Bosque Seco.


Revisión y contribuciones: PROAmazonía y PNUD Ecuador.


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