Cómo evitar los incendios en las turberas de Indonesia

Updated: Feb 13


En 2015, Indonesia vio como unos incendios devastadores en sus bosques y turberas arrasaban 2,6 millones de hectáreas. El fuego generó cantidades ingentes de una neblina tóxica que llegó incluso a cubrir a los países vecinos. Miles de personas enfermaron y las pérdidas económicas se cifraron en 16.000 millones de dólares.


Medidas positivas

Desde entonces, el Gobierno de Indonesia ha tomado medidas para prevenir los incendios en las turberas. En concreto, estableció un objetivo ambicioso —restaurar 2,4 millones de hectáreas de turberas degradadas para 2020— y aprobó la normativa gubernamental 57/2016, que regula el uso de las turberas según el grosor de la capa de turba y limita su drenaje a 40 centímetros de profundidad. Además, se ha reforzado el cumplimiento de la ley y se han invertido fondos para impulsar las tareas de extinción de incendios.


Bomberos al pie del cañón

Otra prioridad clave es fomentar la capacidad de los grupos comunitarios de bomberos que ha formado el Gobierno. El Programa ONU-REDD proporcionó en 2018 una serie de capacitaciones para los bomberos indonesios con la colaboración de UNOPS y el respaldo económico de USAID.


Uno de ellos fue Pak Udeng, que tiene 45 años, es padre de cuatro hijos y vive en Tumbang Nusa, un pueblo de la provincia de Kalimantan Central, en Borneo, que fue uno de los epicentros de la catástrofe de 2015. «Los incendios fueron muy graves», nos contó. «Estoy aquí para asegurarme de que mi comunidad no vuelva a pasar por esto». En aquel entonces, los hijos de Udeng desarrollaron asma y su esposa tuvo que evacuarlos a un pueblo vecino durante casi un mes porque era imposible vivir en su casa.


El polvorín de la turba

Durante décadas, los pequeños agricultores de Indonesia han recurrido al fuego para desmontar tierras a fin de cultivarlas. Pero a menudo, los incendios intencionados se descontrolan, sobre todo durante la estación seca.


Cuando estalla un incendio en una turbera, la situación se vuelve particularmente difícil. La turba está compuesta de un 90% de agua y un 10% de materia orgánica (plantas descomponiéndose en el agua). Por eso, los incendios en estos ecosistemas pueden arder bajo tierra durante varias semanas. A menos que haya lluvias torrenciales, son casi imposibles de extinguir.


De los 2,6 millones de hectáreas que se quemaron en 2015, el 33% se ubicaban en turberas. Aquel año se manifestó el fenómeno El Niño, por lo que la sequía fue extraordinariamente grave.


«Hace cinco años, los lugareños no se daban cuenta de la importancia de la turbera», explicó Dedy Sentoso, que trabaja como jefe de sección del Parque Nacional de Sebangau. «Simplemente daban por sentado que la turba era como otro terreno cualquiera. En un bosque, el fuego solo quema el suelo y los árboles; en una turbera, el fuego puede extenderse bajo tierra y es muy difícil apagarlo».


El Parque Nacional de Sebangau es uno de los últimos bosques vírgenes de turberas en tierras bajas que quedan en el mundo: abarca 542.121 hectáreas, es el mayor hábitat ininterrumpido de los orangutanes y alberga 166 especies de árboles, 35 tipos de mamíferos y 36 variedades de peces.


Desde la catástrofe de 2015, Sentoso y su equipo se han dedicado a formar a la población autóctona sobre la prevención de incendios en las turberas y sobre cómo restaurar los bosques afectados.


La turba y el cambio climático

El Programa ONU-REDD colabora estrechamente con Indonesia, un país que concentra la mitad de las turberas tropicales del mundo y que está en plena transición de la fase de preparación de REDD+ a la de implementación sobre el terreno.


La turba es fundamental para mitigar el cambio climático, ya que es uno de los mecanismos naturales más eficaces para capturar dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo bajo tierra. La otra cara de la moneda es que, si se drenan y se declara un incendio, emiten 10 veces más dióxido de carbono que los incendios forestales.


Recuperar la turba

Como respuesta a los terribles incendios y en un intento de cumplir las metas nacionales relativas a la mitigación del cambio climático, el Presidente de Indonesia puso en marcha en 2016 el Organismo de Recuperación de las Turberas (BRG) con el fin de restaurar 2,4 millones de hectáreas de turberas arrasadas para 2020. EL PNUD apoyo al BRG para augmentar sus capacidades institucionales y técnicas con el respaldo económico de Noruega.


A raíz de esta alianza en el marco del Programa ONU-REDD, el BRG ha podido aplicar reglamentos formulados por el Ministerio de Medio Ambiente y Silvicultura que rigen la delegación de autoridad y el traspaso de los presupuestos al plano provincial, lo que agiliza las actividades de restauración de la turba. Además, el BRG ha elaborado unas orientaciones para normalizar y armonizar sus tareas de restauración de la turba. Junto con el Ministerio de Medio Ambiente y Silvicultura, el BRG ha sido un instrumento para poner en ejecución iniciativas de restauración en siete provincias.


Por otra parte, más de 150 comunidades locales han recibido formación sobre la construcción de diques en canales, la forma de preparar la tierra sin recurrir al drenaje y a la quema de rastrojos, y los medios de subsistencia alternativos basados en turberas restauradas para impulsar un cambio de actitud. También se puso a prueba en la provincia de Pulau Padang-Riau un modelo de restauración sistemática de la turba en el ámbito de su unidad hidrológica.


Seguimiento de las turberas

La gestión responsable de las turberas es fundamental para garantizar que los incendios de 2015 no se repitan nunca más. En su papel como uno de los tres organismos asociados de ONU-REDD, la FAO se dedica a apoyar a Indonesia y a otros países para que desarrollen su gestión de las turberas de tal forma que mejoren los medios de subsistencia y disminuyan las consecuencias negativas, como los incendios forestales y las emisiones de gases de efecto invernadero.


Autora:

Leona Liu

Especialista Regional en Comunicaciones para Asia y el Pacífico del Programa ONU-REDD

leona.liu@un.org

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