La vinculación entre la conservación y el desarrollo en Viet Nam


La niebla matutina se eleva lentamente por encima de las montañas cubiertas de verde. Lo Lo May se echa a la espalda su cesta de mimbre y se dirige al bosque que rodea su aldea, Chu Kan Ho, junto con su hermana y las demás mujeres de la localidad. Tiene 33 años, es madre de tres hijos y pertenece a la minoría étnica Dao, cuyas vidas están íntimamente ligadas a la espléndida naturaleza que abunda en Lao Cai, una provincia del noroeste de Viet Nam célebre por sus montes, ríos, cataratas y tribus de montaña.

Las mujeres, engalanadas con tocados Dao de un rojo muy vivo, poseen un saber indígena muy valioso sobre las plantas medicinales que se pueden encontrar en el bosque para curar dolencias que van desde un dolor de cabeza a molestias causadas por un embarazo, pasando por la fiebre. En palabras de May: «Mi madre empezó a llevarme al bosque en cuanto aprendí a andar y yo haré lo mismo con mis hijas. En nuestra comunidad, esta tradición se ha transmitido de generación en generación».

En Viet Nam, la mayoría de la población recurre a la medicina tradicional para curarse, y el 90% de los principios activos procede de los bosques. Hay casi 4.000 especies de plantas en el país que se pueden utilizar con fines medicinales, como la Ardisia silvestris (lá khôi tía), que alivia los dolores de estómago, o la Polyscias fruticosa (dinh lang), que facilita la digestión. Sin embargo, solo se recolecta y se comercializa el 5% de estas plantas. Mientras que se calcula que los ingresos nacionales ascienden a 1.500 millones de dólares de los Estados Unidos, Viet Nam todavía importa plantas medicinales por un valor de 1.700 millones de dólares cada año a pesar de su potencial biológico y natural para ser totalmente autosuficientes y estar a la cabeza de las exportaciones de este sector a nivel mundial.

Incentivar la conservación de los bosques

Hoy en día, los bosques cubren aproximadamente el 41% del territorio nacional. El 71% son bosques naturales y el 29% son plantaciones. No obstante, su valor y contribución a la economía de Viet Nam solo supone un modesto 1%. Si bien los bosques naturales son una valiosa fuente de madera de construcción, productos forestales no madereros y servicios ecosistémicos básicos, muchas comunidades todavía los consideran un obstáculo para el desarrollo económico y no una oportunidad debido a la falta de incentivos financieros factibles.

Para solucionar este problema, la fase II del Programa ONU-REDD en Viet Nam ha colaborado activamente con el Gobierno nacional para dar cuerpo al mercado y las alianzas de los modelos económicos basados en los bosques naturales. En la provincia de Lao Cai, se está experimentando con alianzas público-privadas que impliquen a los gobiernos provinciales, las comunidades de minorías étnicas y las empresas que venden medicinas tradicionales que se han gestionado y recolectado según las prácticas y la sabiduría tradicionales.

«En Viet Nam hay casi 25 millones de personas que viven en zonas boscosas o cerca de ellas, y la mayoría pertenece a una de las 53 minorías étnicas», afirma Nguyen Thi Thu Thuy, Directora Adjunta de Programas Nacionales de la fase II del Programa ONU-REDD en Viet Nam y coordinadora de REDD+ en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. «Por lo tanto, la participación de estas minorías étnicas es fundamental no solo para las actividades de REDD+, sino también para la conservación de la naturaleza y la mejora de los medios de subsistencia de la población local».

Establecer un vínculo entre las minorías étnicas y el sector privado

Lao Cai es una de las seis provincias en las que se ha puesto en marcha la fase II del Programa ONU-REDD en Viet Nam. En Tong Sanh, la comunidad en la que vive Lo Lo May, el Programa trabaja con una empresa privada llamada Sapa Green cuya actividad comercial depende de la colaboración que establezcan con las comunidades étnicas Dao. Esta empresa vietnamita elabora medicamentos de fitoterapia tradicionales y productos para el baño que vende a balnearios de todo el país; además, promocionan su género en su propio hotel, que está situado en la localidad turística de Sapa. La actividad, una de las 14 iniciativas comunitarias de desarrollo forestal de la fase II del Programa ONU-REDD en Viet Nam, se puso en práctica en julio de 2017.

«Los pueblos indígenas de la zona son muy pobres. El índice de pobreza de los Dao está entre el 20% y el 30%», explica To Manh Tien, Vicedirector del Departamento de Agricultura y Desarrollo Rural de Lao Cai y Presidente de la Dependencia de Gestión Provincial del Programa de REDD+ en Lao Cai. «En esta zona, el impulsor clave de la deforestación es la producción agrícola, porque los lugareños talan los bosques para sembrar yuca y maíz. Sin embargo, ganan muy poco dinero con esos cultivos, así que queríamos enseñarles cómo se gestionan los bosques de forma sostenible y cómo pasar a tener otros medios de subsistencia que sean mejores».

«Nuestros ingresos dependen de los bosques», comenta Lo Lo May. «Antes vendíamos pepinos, maíz y otras hortalizas y legumbres, pero, una vez se inició la actividad del Programa ONU-REDD, nos dimos cuenta de que podíamos ganar mucho más si vendíamos plantas medicinales tradicionales». Por si fuera poco, es una labor mucho más fácil para ella desde el punto de vista físico, porque no tiene que labrar la tierra ni fertilizarla: solo tiene que ir al bosque y recolectarlas.

En 2017, los bosques de su localidad se asignaron a las comunidades que habitan allí para que los gestionaran ellas mismas en un intento de promover la participación de las partes interesadas del plano local. La Dependencia de Gestión Provincial del Programa de REDD+ ayudó a los pueblos indígenas a elaborar planes de gestión sostenible de los bosques con los que recolectar productos forestales no madereros, sobre todo plantas medicinales tradicionales. Casi 2.000 personas participaron en este proceso.

Según To Manh Tien: «El cambio más drástico que hemos presenciado es que ahora la gente sabe lo importante que es la protección del bosque de Lao Cai. No sabían cómo recolectar las plantas de forma sostenible, así que el Programa les está ayudando a aprender. Ahora están al tanto de qué tipos de plantas medicinales no necesitan intervención humana y cuáles están al borde de la extinción y deben cultivarse en jardines».

Tran Thanh Phung, el dueño de Sapa Green, es célebre por su determinación de trabajar en armonía con las comunidades étnicas y lleva 30 años colaborando con los Dao. Phung comenzó a recibir respaldo del Programa ONU-REDD en 2017 para ofrecer asistencia técnica y formación a los Dao sobre cómo recolectar plantas medicinales de forma sostenible en los bosques.

«Quiero contribuir a impulsar los medios de subsistencia de la población local y a que conserven su sabiduría tradicional», expone. «Además de los 200 empleados de mi hotel, trabajo con 45 hogares de esta comunidad que me proporcionan las plantas, así que eso supone que otras 300 personas participen en la cadena de valor de mi empresa».

Ayudar a las personas y a los bosques

Las plantas medicinales pueden ser una solución práctica para dar respuesta al cambio climático, ya que conservan los bosques naturales de Viet Nam y estimulan el desarrollo económico nacional, puesto que las minorías étnicas que las recolectan y preparan son algunos de los grupos más pobres y vulnerables. El mercado de productos medicinales elaborados con ingredientes como la Polyscias fruticosa está expandiéndose tanto a nivel nacional como internacional debido a la demanda en China y en otros países; se calcula que la demanda de los mercados a nivel mundial aumenta en un 15% cada año.

El Programa ONU-REDD (que está integrado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y ONU-Medio Ambiente) ha colaborado estrechamente con el Gobierno del país durante casi una década para formular las políticas y mecanismos adecuados, y con el fin de ultimar la preparación y el plan de acción en general para la implementación de REDD+. Cuando Viet Nam se sumó a la iniciativa mundial ONU-REDD en 2009, era uno de los nueve programas nacionales inaugurales. La fase I, que se desarrolló entre 2009 y 2012, se centró no solo en procurar que REDD+ estuviera listo, sino también en contribuir a reducir las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques en el ámbito nacional y regional. La fase II, que abarca el período 2013-2018, se ocupa primordialmente de potenciar la capacidad del país para beneficiarse de futuros pagos basados en resultados de REDD+ y de realizar cambios radicales en el sector de la silvicultura, lo que incluye vincular la conservación de los bosques naturales y el desarrollo rural de las minorías étnicas.

Autora:

Leona Liu Regional Communications Specialist, Asia and the Pacific region UN-REDD Programme Asia

leona.liu@un.org

This resource is made possible through support from Denmark, Japan, Luxembourg, Norway, Spain, Switzerland and the European Union.

 

© 2019 UN-REDD Programme.  All images used courtesy of license holder or through Creative Commons license.

  • Facebook - Grey Circle
  • Twitter - Grey Circle
  • YouTube - Grey Circle
  • LinkedIn - Grey Circle
  • Flickr - Grey Circle